Adicción a internet
Ciberadicción o trastorno de adicción a Internet
(IAD), o, más ampliamente, uso problemático y/o patológico del Internet, es el
uso excesivo del ordenador que interfiere con la vida diaria.
A medida que las personas pasan mayor tiempo online, el riesgo de volverse adicto a Internet crece. En especial los jóvenes son vulnerables al hecho de no ser capaces de dejar el ordenador. Por lo tanto este riesgo está primera y principalmente relacionado con la propia conducta.
Los foros, los blogs u otras áreas relativas a
contactos en Internet ofrecen una plataforma para el intercambio de consejos o
asesoramiento entre usuarios. Esto puede significar una ayuda inestimable, pero
puede también facilitar el entrar en contacto con consejeros o asesores
inadecuados o incluso peligrosos. El riesgo se desencadena principalmente por
la conducta ajena.
Ciberhumillación de profesores. Los alumnos
provocan a los profesores para grabar sus reacciones y subirlas a la red para
humillarlos públicamente.
Distintos tipos de acoso parecen ser siempre parte
de la vida de los jóvenes. Tanto los/as niños/as como los/as jóvenes están en
riesgo de ser víctimas de acoso o incluso de ser los propios acosadores. Por
consiguiente, el acoso o bullying está relacionado tanto con la propia conducta
como con las conductas ajenas. A pesar de que la publicación de contenido, por
ejemplo fotografías difamatorias, puede ser considerada parcialmente bullying,
este fenómeno está sobre todo relacionado con el contacto en la red.
Contenido ilegal:
pornografía infantil, racismo,...
El tipo de contenido clasificado como ilegal,
depende principalmente de la legislación nacional, aunque cierto tipo de
contenido es ilegal en la mayoría de los países. En cualquier caso, los
contenidos ilegales están disponibles y tanto los jóvenes como los más pequeños
pueden acceder a ellos de forma involuntaria y también deliberada. También
debería pues prestarse atención al hecho de jóvenes y niños/as como víctimas de
contenidos ilegales, por ejemplo tomando y publicando fotos o videos en los que
se abusa de menores.
Contenido impropio
para la edad
Internet ofrece un rico contenido para todos los
grupos de usuarios. No todos los contenidos deberían ser accesibles para
niños/as y jóvenes. Debería prestarse especial atención a aquellos contenidos
que sin ser ilegales en general, pueden herir a los usuarios más jóvenes. El
riesgo de acceder a contenidos inapropiados para una determinada edad puede ser
consecuencia de la propia conducta del usuario al buscarlos deliberadamente o
puede darse de forma involuntaria, topándose con ellos sin previa intención.
Contenido incorrecto
o sesgado
El riesgo de toparse con contenido incorrecto, por
ejemplo en Wikipedia o en un anuncio de productos falsos está primeramente
relacionado con la conducta de otros usuarios y se multiplica por el creciente
número de aplicaciones 2.0 donde la corrección es como mucho controlada por los
propios usuarios en lugar de por un editor. Los contenidos sesgados, por
ejemplo los deliberadamente diseñados para transmitir un determinado mensaje o
resultados de búsquedas manipulados con una intención determinada, pueden ser
tomados como ciertos por jóvenes usuarios inexpertos.
Los contenidos violentos son otro ejemplo de
contenido inapropiado por razón de la edad. El efecto que el contenido violento
tiene sobre quien lo ve depende en gran medida de la edad del sujeto, de sus
hábitos de consumir contenidos online y de su entorno social. En especial, los
niños/as más jóvenes deberían estar protegidos frente a este tipo de contenidos
violentos.
Crear un perfil en una plataforma comunitaria
invita al usuario a revelar información con el fin de presentarse ante la
comunidad. También en las salas de chat los usuarios pueden revelar información
privada a otros (por ejemplo la dirección o el número de teléfono).En
particular los jóvenes no son conscientes de que un chat no es un espacio
privado, sino público, no siendo capaces de prever las consecuencias de
publicar sus datos. Por tanto, este riesgo está relacionado con la propia
conducta.
Se produce fraude comercial cuando los vendedores
fingen vender productos o servicios, que tras el pago, bien no cumplen las
condiciones prometidas, bien no son entregados. También puede ser resultado de
falsas identidades y de phishing. Otra fuente de fraude comercial puede ser la
venta de servicios digitales, por ejemplo un tono de llamada, a un precio
injusto y desproporcionado a menudo supeditado a una subscripción permanente al
servicio, o en compras relacionadas con app, como pueden ser fichas para poder
progresar en determinados juegos. El riesgo está más relacionado con la
conducta de aquellos que ofrecen servicios fraudulentos online, que con la
propia conducta del usuario.
Los dispositivos móviles con frecuencia generan y
almacenan datos de Geolocalización si el servicio no está bloqueado o apagado
deliberadamente. Estos datos puedes ser por ejemplo transferidos como un
archivo exif integrado en una imagen revelando así involuntariamente la
localización geográfica real del usuario. Los jóvenes en particular no son
conscientes del riesgo causado por su propia conducta. Además, la explotación
de datos de geolocalización permite la oferta de publicidad local que puede ser
inapropiada para los usuarios jóvenes.
Los pederastas utilizan Internet como medio para
contactar con niños/as y jóvenes, ocultando su identidad adulta. A menudo basan
su estrategia en el deseo o la necesidad de amistad de los más jóvenes. Todos
los espacios web que ofrecen plataformas para contactos e intercambios entre
personas pueden suponer un riesgo de captación de menores o de grooming.
Hay muchas páginas de Internet que incitan a los
usuarios a autolesionarse, por ejemplo webs que promueven el suicidio, la
anorexia o el sectarismo. Con la Web 2.0 y las crecientes posibilidades de
publicar contenidos propios (por el propio usuario), el riesgo de exposición a
contenidos que incitan a la autolesión aumenta. En particular, niños/as y
jóvenes no son capaces en muchos casos de hacer una adecuada evaluación de los
riesgos derivados de seguir las indicaciones dadas en ese tipo de páginas.
La violación de los derechos de autor es un riesgo
sobre todo derivado de la propia conducta de los usuarios. Independientemente
de si estos derechos son infringidos de forma voluntaria o involuntaria, la
violación supone un fraude económico respecto al titular, exponiendo al
infractor a un riesgo de multa.
Phishing significa el proceso de captación de datos
bancarios, en especial PINs y TANs, con el propósito de saquear las cuentas de
otras personas. La gente joven es más propensa a no reconocer las webs falsas y
por tanto facilitar sus datos bancarios. Por tanto, este riesgo está
relacionado tanto con la propia conducta como las conductas ajenas.
Los contenidos publicados en la red, pueden
difundirse rápidamente en el mundo entero. Especialmente jóvenes y niños/as no
son conscientes de las consecuencias a corto y largo plazo y a menudo publican
textos y fotografías que no quieren que estén públicamente disponibles más
tarde. En la medida en que es imposible eliminar esta información completamente
después, el riesgo de la persistencia/permanencia de los datos está relacionado
con la propia conducta del usuario y en particular es relevante para la
imprudente gente joven.
Los datos deliberadamente almacenados en un
servidor o plataforma pueden ser fácilmente transferidos a innumerables
servidores diferentes. Las personas que no son conscientes de este hecho pueden
perder fácilmente su privacidad. Si bien los más jóvenes suelen saber mucho
sobre las posibilidades técnicas de la red, hay que reconocer que la mayoría no
tiene la capacidad para estimar las posibles consecuencias cuando sus datos son
mezclados con otra información propia.
Con el creciente número de perfiles que una persona
publica en diferentes plataformas, aumenta el riesgo de que los datos
facilitados en una plataforma se mezclen con los publicados en otras o con los
transferidos a terceros, por ejemplo, en encuestas o sorteos. De este modo se
crean perfiles que permiten el acceso directo al usuario y el envío de
contenidos, servicios o anuncios no deseados. La elaboración de perfiles o
perfilado puede ser obtenido de webs en las que los datos personales son
públicos, siendo más peligroso cuando éstos o parte de éstos son obtenidos de
bases de datos ocultas y vendidos por el proveedor de la plataforma a terceros.
Este riesgo está exclusivamente relacionado con la conducta ajena.
Publicidad inapropiada significa riesgo de recibir
o estar expuesto a publicidad o anuncios de productos o servicios ajenos que no
son adecuados para niños/as, como la cirugía estética. Cuanta más información
personal facilitan los usuarios, por ejemplo nombre o género, más expuestos
están a recibir publicidad. Dado que los/as niños/as no son, en muchos casos,
conscientes de las consecuencias de introducir sus nombres en formularios o
cajas de texto de la web, constituye para ellos/as un alto riesgo.
El interés de los usuarios jóvenes por servicios
como las comunidades o redes sociales está creciendo a gran velocidad. Con buen
criterio estos servicios suelen tener restricciones en función de la edad y por
tanto no deberían ser accesibles a niños/as y jóvenes por debajo de la edad
límite, pues pueden no entender completamente las consecuencias de usar tales
servicios, ni de cumplir con los términos y condiciones de uso del servicio. El
riesgo de servicios inapropiados en función de la edad está pues relacionado
tanto con la propia conducta como con las conductas ajenas.
Es una práctica que supone el envío de imágenes o
vídeos de contenido erótico-pornográfico por parte de menores o jóvenes,
principalmente, por medio del teléfono móvil (Sexting=Sex + Texting). En sí
mismo, incluso en un contexto de privacidad adecuado, puede suponer problemas
ligados a la pornografía infantil. Otro incidente se produce cuando esas
imágenes salen del ámbito privado, haciéndose públicas, suponiendo el menoscabo
de la intimidad y el honor de la persona y, en muchos casos, el comienzo de
despiadadas campañas de ciberbullying. Es una práctica emergente porque los
adolescentes lo relacionan con ligue y diversión, dos razones de mucho peso que
contrarrestar a esas edades.
Es un fenómeno surgido en la sociedad digital y
todos podemos ser víctimas de él. Se define como el abuso en el envío de
mensajes de texto, ya sea por medio de teléfonos celulares o por redes sociales
para mantenerse en contacto e informados.
Apropiarse o hacer uso intencionado de la identidad
digital de otras personas (por ejemplo nombres de usuario y contraseñas) con el
fin de causar fraude comercial u otro tipo de fraude a esta persona con
beneficio propio se llama robo de identidad. El robo de identidad es un riesgo
creciente debido al incremento de identidades virtuales o digitales como
consecuencia del mayor número de personas online, y principalmente de aquellas
utilizando servicios personalizados.
En el anonimato de la
web, se puede difundir fácilmente propaganda contra determinados grupos de
población o individuos. Además, podría deducirse que la gente actúa de forma
diferente online, donde no han de afrontar de forma inmediata las consecuencias
derivadas de su conducta. Por otro lado, los contenidos difamatorios son
lesivos para niños/as y jóvenes, cuya opinión puede verse influenciada por
información engañosa.
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